las horas desnudas

 
Señor,
las horas desnudas,
como limones al trasluz,
se exprimen en mi muñeca
de una manera desesperadamente cobarde:
estoy, para variar y por no quedarme en casa,
con alguien que me aburre los besos.

Almudena Guzman 

Madrid – 1964
 
  
guzman
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