nada

 
Nada.
No pegaba nada con tanta lluvia,
esa chaqueta de angorina rosa
y botones de nácar que él me regaló.
El museo nos desilusionó.
Yo me puse rara y él venga a mirar al cielo,
y al final un paseo dudosamente conciliador por los
soportales -basta que a mí me hicieran gracia los punkies,
para que a él lo escandalizasen-,
después de mi vaso de leche y su maniática ginebra
"MG con Schweppes de naranja, por favor".
Ah, se me olvidaba contaros
que el frío fue la nota predominante del día
y que la noche, a pesar de todo, la pasamos juntos.
Espalda contra espalda.
 
Almudena Guzman
Madrid – 1964
 
 
 
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