una voz

 
Cada uno recibe imagen. Y carencia.
Damos lo que no queremos amontonar,
lo que nos deja la mismísma convivencia de la soledad.
Deberíamos haber vivido detrás de esa criatura;
de su tajo y su centro.
Deberíamos hacer del silencio la página
dónde dejar una voz como palabra oculta.
Como forma de callar.

De guardar el quejido.
Quiero decir; tragar ese lenguaje
como saliva.

Yanina Magrini
Córdoba, 1972

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