canícula

Al mediodía, desagua el amor,
los sueños más frescos e intrigantes;
estoy donde están los torrentes.
Alrededor de la casa grande hay un terreno sin cercos,
lleno de bananos, sólo de bananos,
altos como palmeras.
Llego y es la orilla del mar encrespado por corrientes,
remolinos azules.
Hay un peligro sobre la faja exigua
que es de arena y es blanca.
Quiero brazaletes
y la compañía del macho que elegí.

Adélia Prado
Brasil, 1935

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